2015 01 28 homeopatia i mal alturaEste verano viajamos mi mujer, mi hija de nueve años y yo a Nepal. La mayor parte del tiempo la íbamos a dedicar a hacer el trekking al Campo Base del Everest, una ruta que empieza a 2.800 metros de altitud y que llega hasta los 5.400 metros.

Habíamos leído que a partir de los 3.500 metros teníamos el riesgo de sufrir el mal de altura. Y dadas las consecuencias de padecerlo, en el mejor de los casos tener que bajar inmediatamente de altura y abandonar la ruta, y en el peor llegar a sufrir edemas pulmonares o circulatorios, decidimos tomarnos el tema en serio. ¿Cómo preparar nuestros cuerpos para la experiencia?

 

Una amiga nos comentó que existían preparados homeopáticos que en cierta manera ayudaban al organismo a adaptarse a esas alturas. Nosotros no solemos utilizar la homeopatía, pero nuestra amiga es una persona en la que tenemos total confianza, así que decidimos probar un preparado homeopático a base de hoja de coca, que debíamos comenzar a tomar una semana antes de llegar al Himalaya y hasta que descendiésemos a alturas razonables. Dicho y hecho. Seguimos las instrucciones al pie de la letra y lo cierto es que durante los diez días que estuvimos por encima de los 3.500 metros apenas sufrimos los efectos del mal de altura.

Ni yo ni mi hija notamos ningún síntoma y mi mujer sólo cierto cansancio un par de días y una ligera jaqueca una mañana. Nada grave y nada que nos impidiese hacer la ruta prevista. Por tanto, nuestra experiencia con la homeopatía, o al menos con el preparado homeopático que nosotros tomamos, no puede ser más positiva.